¿Que es la bioconstrucción?

La bioconstrucción, bioarquitectura, arquitectura bioclimática, arquitectura sostenible….y eso que es?

”La arquitectura bioclimática consiste en proyectar edificios que, mediante la adecuación del diseño, la geometría, la orientación y la construcción, adaptados a las condiciones climáticas de su entorno, aprovechan los recursos disponibles (sol, vegetación, lluvia, viento) para disminuir los impactos y reducir los consumos de energía. Es un tipo de arquitectura donde el equilibrio y la armonía son una constante con el medio ambiente.”

Se busca lograr un gran nivel de confort térmico interior sin utilizar sistemas mecánicos, que más bien se consideran como sistemas de apoyo. La arquitectura bioclimática está íntimamente ligada a la construcción ecológica, que se refiere a las estructuras o procesos de construcción que sean responsables con el medio ambiente y ocupan recursos de manera eficiente durante todo el tiempo de vida de una construcción.

La bioconstrucción por lo tanto tiene una actitud responsable hacia el planeta y el hombre, tratando, en la mayor medida posible, de que las construcciones se integren al ecosistema local, ahorren energía, reciclen los excedentes, utilicen materiales con el menor contenido energético y sean saludables para las personas.

Este nuevo concepto de vivienda estudia la relación entre los materiales de construcción, la salud humana, los recursos energéticos y el impacto sobre el medio ambiente. Pretende ser un cobijo natural y armonioso, una tercera piel, viva, que transpire y cambie de acuerdo a la estación y a nuestras necesidades, otorgándonos sensaciones vitales como luz, sombra, frío, calor, ventilación y humedad.

El ritmo acelerado de nuestra sociedad actual ha requerido de los arquitectos un enfoque totalmente diferente del que, seguramente, provocó su vocación inicial, abocándoles a construir de forma masiva y olvidando la importancia que su trabajo tiene, que es proteger la vida. La vida de las personas pero también la vida del planeta. Esta forma de construir ha obligado también a la industria proveedora a fabricar grandes cantidades de materiales a bajo coste, y como consecuencia muchos de ellos no son los más óptimos para una vida saludable.

La bioarquitectura es un retorno al origen: crear espacios sanos que protejan. Eso sucede cuando el arquitecto toma conciencia y también toma consciencia de la importancia de su trabajo, no sólo para sus clientes sino para la sociedad y el planeta. De su buen hacer y de su maestría dependerá cómo se desarrollará la vida allí donde él intervenga. En bioarquitectura es tan importante la labor del arquitecto que podríamos usar las palabras de Marco Vitruvio para describir la trascendencia de su misión:

“En conclusión, la ciencia de la arquitectura es tan compleja, tan esmerada, e incluye tan numerosos y diferenciados conocimientos que, en mi opinión, los arquitectos no pueden ejercerla legítimamente a no ser que desde la infancia, avanzando progresiva y gradualmente en las ciencias citadas y alimentados por el conocimiento nutritivo de todas las artes, lleguen a alcanzar el supremo templo de la arquitectura”

Así definió Gro Harlem Brundtland en 1987 el desarrollo sostenible: desarrollo que llega a satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Tiene como objetivo una calidad de vida mayor para todos; para el primer y el tercer mundo, ahora y en el futuro.

Por lo tanto, y si para conseguir eso hay que añadirle bio- a la arquitectura, añadamosle.

El planeta Tierra es nuestra casa y protegerla el deber de todos nosotros.

Todo lo que hagamos tendrá relación en el desarrollo de la sociedad.